Triunfadores en los concursos... ¿perdedores en el mundo laboral?

Algunas veces hemos contemplado, llenos de admiración y hasta perplejos por tanta sabiduría, cómo algún participante en concreto triunfaba sin paliativos en un concurso de televisión. Uno, al ver a alguien dominar todas las ramas del saber, tiende a pensar que esa persona, en la vida real, ha de ser también un fuera de serie. Y sin embargo, las más de las veces no es así: los méritos demostrados en un concurso concreto no valen nada en el complejo mundo laboral.

Así, cercano tenemos el caso de Víctor Castro, que ha llegado a centenario de una sola vez en "Saber y Ganar", demostrando ser de los mejores concursantes que han pasado por el programa de Jordi Hurtado, y sin embargo se encuentra en paro. Hay que decir que semejante logro sólo lo había conseguido anteriormente José Manuel Dorado, quien se dedica, en su pueblito de Zaragoza... a ser cartero - con todos mis respetos para el gremio -. Es decir, que tampoco en el caso de este cultivadísimo maño su sapiencia le sirve para ser un gran empresario, un alto directivo o un profesional cualificadísimo.

Casos como estos hay muchos y muy variados, desde el del broker que arruinó a muchas familias aunque triunfó en "Pasapalabra", hasta el del militar paracaidista que según decían estaba mal visto por sus compañeros, pero que también se llevó un bote muy hermoso en el concurso presentado por Christian Gálvez, pasando por la bibliotecaria en paro que yo me encontré en "Metro a Metro" y que también se llevó otro bote en "Pasapalabra".

No, en realidad el mundo laboral nada tiene que ver con lo conseguido en un concurso, y muchas veces hasta resulta contraproducente combinar ambos. Que se lo digan si no a mi amigo Francisco Segura, uno de los más grandes concursantes que han pasado por "Cifras y Letras", que estuvo tanto tiempo en ese concurso que fue despedido por su empresa... por faltar reiteradamente al trabajo.

Si voy un poquito más lejos, me atrevería a decir que muchas veces no está bien visto decir en el trabajo que vas a faltar tal o cual día por ir a participar a un concurso. La cosa se observa con malos ojos, porque, por muy cultural que sea el concurso, aquello tiende a verse - no sé muy bien porqué - como si uno se marchase de parranda, de cachondeo o incluso a un reality del tipo Gran Hermano.

En fin, esto es tan real como la vida misma: para bien o para mal los concursos y el mundo laboral nada tienen que ver.

1 comentario:

  1. En realidad yo creo que es pura envidia. Creo que a mi jefe le jode saber que yo he ganado en un dia lo mismo que él en 6 meses. Y además pasándomelo bien.

    ;-D

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