Amargo final para José y Félix en Atrapa un millón

Ayer viernes tuvimos ocasión de constatar, sin ningún género de dudas, lo injustos que pueden ser los concursos en muchas ocaciones. El factor suerte es fundamental y no se puede cantar victoria hasta el último momento.

Ayer pasaron por Atrapa un millón dos concursantes realmente buenos: José y Félix, hermanos y residentes en Vigo. A lo largo de las distintas preguntas desplegaron todo su buen hacer de forma espléndida. Porque en este concurso no sólo hace falta saber, sino además - como ya ocurriese en su día con "¿Quién quiere ser millonario?", precisamente también con Sobera - es necesario razonar muy bien las respuestas. Porque hay preguntas cuya respuesta no admite ninguna duda, pero en otros casos la deducción y el razonamiento lógico son indispensables.

Pues bien, José y Félix, Félix y José, excelentemente vestidos con sendos trajes de color gris brillante, y con su manera de ser, recatada en ocasiones - al más puro estilo gallego - pero no exenta de una fina ironía, hicieron toda una demostración de cómo hay que jugar en "Atrapa un millón". Si se sabían la pregunta o la habían razonado muy bien, lo ponían todo en una misma trampilla - sin dejarse nada por el camino -. Y si no estaban seguros - lo que ocurrió muy pocas veces - dividían. De esta forma consiguieron plantarse ante la última pregunta con 325.000 euros. Nadie había conseguido llegar hasta la octava con semejante suma. Ya sólo quedaba darle la puntilla al asunto y llevarse el suculento botín para Galicia. Claro que la pregunta final se las trajo: "¿Qué nombre usaron como contraseña los soldados aliados en el Desembarco de Normandía?". La verdad es que la pregunta era de inicio una cachondada, porque se había asignado a la categoría de Dibujos Animados. Y todo porque las dos posibles respuestas eran Mickey Mouse y Pato Donald. Por otra parte, se trataba de una pregunta de dificultad máxima - nada que ver con algunas sencillas cuestiones que se ponen en ocasiones, ¿tal vez por el elevado premio de esta vez? -. Los concursantes no conocían la respuesta - a mí me sonaba la del ratón, tal vez de alguna película bélica - y acabaron razonando que el Pato Donald, porque tal vez podía resultar más fácil de decir en el fragor de las operaciones. Al fin y al cabo era una contraseña. El razonamiento se las traía, porque entre Donald Duck y Mickey Mouse yo también me quedo con la segunda. En cualquier caso, ante esa pregunta de "Dibujos Animados" - la verdad es que parece una tomadura de pelo que se asignase a tal categoría - José y Félix pusieron todos los fajos en Donald, se juntaron todo lo que pudieron - para darse apoyo en esos tensos instantes - y aguardaron a que se abriese una de las trampillas. Habían hecho merecimientos para llevarse todos esos fajos que brillaban en la casilla del pato vestido de azul. Podría haber sido el broche final, en homenaje, como elos mismos dieron, a sus hijos...

Sin embargo, tras unos segundos que parecieron eternos... ¡se abrió la trampilla de Donald y todos los fajos cayeron al foso! ¡Qué injustísimo final!

La cara de los concursantes - y la de sus mujeres en la grada - fue todo un poema. Es difícil reflejar con palabras la absoluta decepción de sus rostros. Pese a todo, José y Félix aguantaron el tipo, pese a todo. Incluso resistieron la tentación de arrojar afuera el juego de mesa que les ofreció entonces Carlos Sobera. Porque me parece una absoluta falta de respeto, una increíble desconsideración, que a alguien que acaba de perder casi sesenta millones de pesetas se le ofrezca a cambio un estúpido juego de mesa. Es absolutamente indignante.

De cualquier manera, de esa forma acabó la excelente participación de José y Félix - que ya habían conseguido 25.000 euros en el programa diario -, dos concursantes buenísimos que tuvieron que comprobar en sus propias carnes cómo el infortunio - y también, porqué no decirlo, las argucias de los productores - se cebaba con ellos.

5 comentarios:

  1. Extraordinarios mis paisanos gallegos. Los mejores concursantes que han pasado por el programa y con diferencia. Como bien dices muy inteligentes y muy cultos ademas de majos. Sólo dividieron en una pregunta (la de que actriz era más alta) y en el resto siempre se lo jugaron todo a una pregunta cuando se la sabían seguro o casi seguro no como esos concursantes (horribles) que van dejándo fajos por allí y por aquí por si acaso...
    Me dolió en el alma que no se llevaran el dinero. Lo merecían más que nadie.
    Respecto a lo de que les den el juego... ¿que le quieres? el programa siempre da el juego al acabar de concursar hayan ganado o no. Ya se que en ese momento de frustración no era un consuelo para ellos pero tampoco lo veo como una falta de respeto ni desconsideración. Se hace siempre.
    Mención aparte merece Carlos Sobera. Extraordinario presentador.

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  2. Pues en mi opinión, y sin ningún tipo de duda, las preguntas previas hasta la última, fueron de las más sencillas vistas hasta ahora. Obviamente, nadie quiere que una persona ajena pierda tal suma de dinero pero me parece totalmente injusto los comentarios vertidos en este blog sobre la supuesta 'mala leche' de la producción para que los hermanos fallasen su última cuestión.

    En definitiva, creo que para nada fueron difíciles las preguntas que les realizaron, pues además de accesibles a cualquier tipo de espectador con cierto nivel cultural, siempre podían descartar varias respuestas ante su total evidencia. Esto, no quita NINGÚN tipo de mérito a estos corcunsantes que dieron una lección de saber estar, de capacidad deductiva y de valentía. Un saludo!

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  3. Deberían de sacar más a menudo a gente como estos hermanos en la tele, ya que nos dieron una lección de educación, de saber estar y de cultura, en vez de tanto Sálvame...

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  4. Me alegro que no ganaran, eran sencillamente repelentes.

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    1. Cuando dices repelentes, quieres decir cultos? Qué pena que la valía de una persona en este país se mida por los músculos y el dinero que tenga. Eran educados, sabían estar y tenían clase. No sé si sabes lo que quiero decir, visto que no sabes expresarte sin cometer un error en apenas dos renglones ("me alegro DE que"). Y sí, soy tan repelente (o culto) como ellos.

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